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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Entrevista a Gloria Fernández y Enrique Garcelán (y III).

Capítulo 3. República de Saló, SERBIA.
Me gustaría plantear ahora una cuestión totalmente extraordinaria respecto al festival. Como colaboradores habituales de Sitges, me gustaría saber vuestra opinión acerca de la polémica iniciada por…

(Risas). G.F.: ¡A serbian film! Ya sabía por dónde ibas…

Claro, como sabéis A serbian film (Srdjan Spasojevic, 2010) y, en menor medida, LA Zombie (Bruce Labruce, 2010), levantaron cierto revuelo mediático en la pasada edición del festival de Sitges. ¿Qué opinión os merece el hecho que todo el mecanismo censor y legal en España se despierte a raíz del estreno de películas como éstas?

G.F.: Bueno, ¿tú o yo? Mejor tú, Enrique, que eres más comedido (risas).
E.G.: Mira, la verdad es que lo que me da rabia es el hecho de que en España, ahora mismo, hacen falta, y mucho, eficacia y rapidez en el sistema legal. Y que ahora venga un juez a prohibir una producción artística (“y recuerdo que no estamos hablando de realidad”, añade Gloria) y haya dicho ‘no lo puedes ver’. No lo entiendo, realmente no lo entiendo. Esto me hace ver que estos mecanismo censores que se han puesto en marcha no tienen ni idea de lo que es un festival de cine, que no tienen ni idea de lo que es una película. Mientras, las librerías muestran a la vista de cualquiera un libro que ha escrito el señor Sanchéz Dragó, que contiene actos reales, recuerdos verídicos sobre relaciones sexuales con menores. Es una pena.
G.F.: Es una actitud hipócrita. Tengo que estar oyendo en programas de televisión en horario infantil pues…(Gloria se contiene) las felaciones de la señorita Belén esteban con noséquién o cualquier otro. Y están haciéndolo cuando cualquier niño puede escucharles. ¿Qué tengo que hacer: poner una denuncia?
E.G.: Eso es; simplemente cambiamos el canal. A nadie se le insistió para que viera la película en Sitges.
G.F.: De hecho se pidió el carnét para que no pudiese entrar ningún menor.
E.G.: Esta película se ha exhibido en veinticinco festivales internacionales, en territorios gobernados por auténticas dictaduras…¡se ha exhibido en Texas! Imaginaros como está el tema católico allí; y no ha pasado nada. Entonces te planteas: ¿por qué ha tenido que pasar aquí? Pues no lo sabemos. Lo que realmente ha conseguido es que A serbian film se haya convertido en los últimos días en uno de los enlaces con mayores descargas en Internet. Y seguramente, a raíz de toda la publicidad que ha conseguido, ya la hayan visto algunos hijos de aquellos que se proclamaron contra ella. También, que en Estados Unidos ya haya una distribuidora dispuesta a proyectar una “versión comercial”, quitando los famosos segundos de la película. Una película que hubiera pasado totalmente desapercibida; que se hubiese visto en Málaga, porque estaba preseleccionada, aunque el festival haya decidido descartarla con criterio tras la experiencia de su paso por San Sebastián. Pero lo importante es que la gente pueda decidir lo que quiere o no quiere ver.
G.F.: Además en la película no se hace apología de la violencia, no muestra pornografía infantil; todo lo contrario: el trasfondo de A serbian Film se opone totalmente a eso. Sinceramente nos parece una polémica absurda. Provocada por una película que tampoco es buen cine, no es una maravilla…yo la compararía a Hostel (Eli Roth, 2006) en Estados Unidos. Hubiera pasado sin pena ni gloria, es una película exploiation, como aquellas de los años setenta y ochenta.
E.G.: Y da pena que en un festival con 150 películas programadas sólo se hable de una, y se haya perdido la esencia de un festival de cine.

Quizás la faceta más peligrosa de todo este asunto se encuentra, no ya en su prohibición, sino en el posible proceso legal en el que se puede ver Sitges si el recurso del juez sale adelante.

G.F: Sí, así es. Estuvimos hablando con los directores del certamen y, de hecho, estuvo aquí el otro día el subdirector para la presentación del libro. Y me decía que ya lo tienen todo en manos de abogados por si acaso tienen que defenderse de alguna manera. Porque, evidentemente, pueden verse envueltos en un proceso de “actividad delictiva”, cuando realmente esa película ya se había visto en la preselección y no eran ellos solos los que la valoraban. Es ridículo, es una caza de brujas. Y me gustaría citar unas palabras de un buen crítico, Jesús Palacios, que publicaba en una web pidiendo a todos aquellos padres de la CONCAPA (Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y Padres de Familia). que echaran un vistazo a la Biblia, buscando signos de crueldad, violaciones y pedofilia. La Biblia está llena de todo esto; por favor, que la vuelvan a leer.

Y como profesionales del cine, ¿qué me podéis decir de la película en sí? Sin detalles contextuales, etc.

E.G.: A ver, A serbian film es una película que, si estás acostumbrado a ver títulos del mismo género en festivales parecidos, difícilmente va a sorprenderte.
G.F.: Lo que ocurre es que habla del cine dentro del cine, lo cuál parece que le da veracidad al asunto y. bueno, está la escena que se ha hecho famosa en la que a una mujer le quitan el feto y…¿sabes? Lo bueno es que cuando estás en la platea del cine y aparece esta secuencia casi al final de la película, la gente se reía. ¿Por qué? Pues porque no es creíble, ¡además que se ve que es un muñeco! (risas). No sé si habéis visto A l’interieur (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2007), o Frontiers (Xavier gens, 2007) o Martyrs (Pascal Laugier, 2008). Llega un momento en el que las escenas de gore te llevan a un estado tan psicodélico que te dices a ti mismo ‘Joder, esto ya es demasiado’. La cuestión es que le han dado mucha importancia a una escena que en la película pasa totalmente desapercibida porque te están contando otras cosas.

Por lo tanto, ¿innecesaria?

G.F.: Sí, innecesaria. Cuando el director y el productor la llevaron a Sitges ya tenían elaborado todo un discurso de que lo que ellos querían mostrar era el horror de la guerra serbio-bosnia(comenta en tono sarcástico)…

Entonces, ¿se puede leer algo entre líneas? Porque algunas de las críticas que había recibido aludían a Saló…

G.F.: ¡Ahí está! Con A serbian film me ha pasado lo que hace tiempo me pasó con Saló (Saló o los 120 días de sodoma; Pier Paolo Passolini, 1975).
E.G.: Totalmente de acuerdo (mirando a Gloria). Y fíjate dónde está. Es un título emblemático, símbolo de la lucha contra el totalitarismo.
G.F.: Sí, eso le pasará a A serbian film dentro de unos años, sin comerlo ni beberlo. Desgraciadamente se convertirá en referencia generacional a raíz de toda la polvareda que ha levantado.



(Entrevista realizada por José Ignacio Nogueira García y Nicolás Bordallo Wolstadter).

Entrevista a Gloria Fernández y Enrique Garcelán (II).

Capítulo 2: Ciclo Asia Fantástica.

¿Qué nos ofrece Oldboy (Park Chan-Woo, 2003) para que siga siendo referencia cumbre del cine oriental a nivel internacional?

G.F.: Bueno, a Oldboy lo que le pasó es que en su estreno pasó desapercibida y luego se fue generando una especie de rumor, de boca-a-boca. Oldboy ahora mismo está descatalogada, quizás en webs especializadas. Cuando se estrenó pasó desapercibida pero comenzó a nacer una leyenda. De repente, se presenta en Cannes y...rompe moldes. Era algo muy novedoso, totalmente rompedor. Algo que no estábamos acostumbrados a ver. Por aquel entonces, estaba Kim Ki-Duk (2000) con La isla y estaba aún haciendo de las suyas...pero aparte de que su estética sea impactante, aparte de que la historia sea original; es buen cine, es cine del bueno. Para nosotros sigue siendo una obra maestra.
E.G.: Independientemente de que sea asiática o no. Independientemente de su nacionalidad. Cuando Park Chan-Woo vino a Barcelona a estrenar la película, aunque ya estaba en DVD, a un festival de cine asiático y vimos la recepción que tuvo en la gente, un público que salía entusiasmado diciendo “¡Qué peliculón!”. Entonces fue cuando nos dimos cuenta de que algo estaba cambiando. Es una leyenda.
G.F.: Y pensamos que sería un colofón perfecto para el ciclo.

Sin perder esta línea, me gustaría que nos aclaraseis porqué funciona este título de forma tan individual, cuando realmente forma parte de una “trilogía de la venganza” consagrada en Asia.

G.F.:Bueno esto surge de la intención del director de realizar una película que muy poca gente conoce, pero que también tiene una narración maravillosa. Se llama Simpathy for Mr. Vegeance, una cinta que realizó tres o cuatro años antes de Oldboy (la primera entrega se estrenó en 2002). Y las dos presentan un argumento, que se gobierna por la venganza. Pero esa no era la idea original de Chan-Woo, no tenía pensado un tríptico; cuando la crítica empezó a descubrir al director y a investigar qué es lo que había hecho antes, él se dió cuenta de que faltaba un broche de oro, un cierre para la trilogía. Todo esto lo digo porque tuvimos oportunidad de charlar con él y entrevistarle, nos lo dijo personalmente (risas). Pero él sabía que las dos primeras entregas de su trilogía eran muy negras, conceden muy poco espacio a la esperanza y a la redención, son bastante crudas. Y él se estaba cansando, sinceramente, de esa dureza, de esa oscuridad. Y decidió hacer una tercera parte (Simpathy for lady Vengeance, 2005), dónde aparecían personajes que ya salían en los dos títulos precedentes. Decidió hacer una película dónde hubiera un poquito de optimismo, dónde la venganza se abriera a la redención. Quería cerrar el círculo. Pero realmente no se concebía como una trilogía.

Pero además de obras universales como ésta, Asia nos ofrece, también, títulos como ZsaZsa Zaturnnah Ze Moveeh* (Joel Lamangan, Filipinas, 2006) o Anniyan** (S. Shankar, India, 2005) -ambas programadas en el ciclo de Asia 100% fantástica-..¿pueden convertirse las diferencias culturales en obstáculos a la hora de valorar películas de una fuerza visual tan impactante como éstas?

E.G.: Bueno, lo bonito, yo creo que es el hecho de que a pesar de las fronteras culturales que van a condicionar al espectador durante la película, la gente se de cuenta de que no son tantas las diferencias y que, honestamente, subyace un trasfondo universal. La gente, cuando las está viendo, se da cuenta de que existen diferentes formas de narrar, que tienen un pulso visual único y que emplean elementos desconocidos para el espectador medio. Cuando aprendes a ver este tipo de películas, aprendes herramientas que tú también puedes utilizar. De todas maneras existen trabas que son difíciles de superar; por ejemplo, el cine que viene de la India, que la mayoría son musicales...A muchos espectadores, de entrada, ya les choca. En un país como España, que no recibe bien el género musical, es muy difícil. Pero si nos dejamos seducir...
G.F.: ...Sí, entrar en el juego que te propone, si conseguimos dejar de un lado las desigualdades culturales, nos encontramos con una serie de temas como son el odio, la venganza o el amor. Temas universales, igualmente válidos tanto en Oriente como Occidente. Pero es difícil...en mitad de una peli de terror y se ponen a bailar, te preguntas: ¿pero esto qué es? (risas).
E.G.: Pero es así, en la India la música es un pilar cultural. Si eres capaz de escucharles y olvidarte de que están bailando, te das cuenta de que te dicen cosas. Vale sí, están editando un videoclip pero también te están diciendo contando historias importantes para la película. La clave es dejarte llevar.

Además del ciclo que organizáis, encontramos títulos orientales de renombre en la sección oficial del festival...

E.G.: Sí, la verdad es que el fantástico viene apostando, desde bastante tiempo atrás, por el cine asiático, y es fundamental. Porque el imaginario fantástico que viene de allí es muy rico y cualquier festival que pretenda difundir este género debe mirar a tierras orientales.

Así, Fancine presenta este año cintas como The Neighbour Zombie (Oh Young-doo, Ryu Hoon, Jang Yoon-jung y Hong Young-geun, Corea, 2010), la única película asiática en concurso; o A woman, a gun and a noddle shop (Zhang Yimou, China, 2010) protagonista de la gala inaugural; y entre las premiers nos encontramos con Uncle Bonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul. Palma de Oro en Cannes, lleva una trayectoria intachable desde su presentación. ¿Qué opinión les merece la película del tailandés?

E.G.: La verdad es que esta película es como un viaje. Normalmente, para ver la mayoría de las películas, si desconoces sus orígenes, su contexto, no pasa nada. Sin embargo, en esta caso sí es importante conocerla antes. Uncle Bonmee es eso, como una visita a Tailandia. No tiene una narrativa al uso, es algo más...experimento visual. Una serie de imágenes que te adentran en un mundo que no conoces. Si pasas esa primera fase...
G.F.: Claro, el director se olvida de la estructura básica del planteamiento, el nudo y el desenlace. Eso ya no existe para el señor Apitchapong Weerasethakul (pronuncia perfectamente). Es como si entráis en una galería de arte y os dejáis seducir por los cuadros; en gran parte, depende tu actitud como receptor lograr valorar la obra.
E.G.: Él nos está contando una parte de su vida, de su experiencia. Y realmente cuando hablas con él consigues ganar mucho más. Descubres cuáles son sus sentimientos, sus profundidades. Pues sí, evidentemente es más compleja de ver para una familia media que, a lo mejor, va al cine una o dos veces al año. Y es normal, porque está mucho más cerca del vídeo-arte que de una película en el sentido más estricto de la palabra.


* ZsaZsa Zaturnnah Zee Moveeh es considerado el mejor musical gay con artes marciales, invasiones alienígenas, zombis y ranas gigantes de todos los tiempos. Basada en uno de los cómics filipinos más famosos de todos los tiempos, Zaturnnah es en realidad un joven transexual que sueña con ser mujer, pero que a raíz de la ingestión de un extraño meteorito puede convertirse en la voluptuosa heroína, que deberá luchar contra monstruos, zombies, y las malvadas lesbianas extraterrestres, todo ello en tono de comedia y musical.
** Anniyan está protagonizada por Iyengar, es un devoto y humilde abogado durante el día, pero por las noches, se transforma en un justiciero asesino (Anniyan) que lucha contra todos los malos elementos de la sociedad cometiendo crímenes espeluznantes. Iyengar intenta que sus asesinatos sean crudos, horribles y artísticos y, para conseguirlo, se inspira en Puranam Garuda (libro de la tradición védica hindú). Su idea es que un asesinato atroz conmocione y cause pavor en la sociedad, para conseguir un despertar de conciencia. Anniyan es el máximo exponente del cine Tamil (región Sur de la India).

martes, 16 de noviembre de 2010

Entrevista a Gloria Fernández y Enrique Garcelán, responsables del ciclo Asia Fantástica.

Rodeados de manekis-netos asesinos, en un marco imcomparable como el Rectorado de la Universidad de Málaga, nos reciben Gloria Fernández y Enrique Garcelán, dispuestos a desmontar las barreras entre el cine oriental y el occidental. Ambos dirigen desde hace siete años el proyecto cineasia.net, uno de los mejores portales en España sobre el séptimo arte procedente del continente asiático.

Gloria cuenta con la experiencia que le aportó el mundo del periodismo y Enrique abandonó la carrera de medicina para dedicarse en cuerpo y alma a la pasión que les ocupa. Lo que empezó siendo una entrevista breve de cinco minutos acaba convirtiéndose en una apología personal de la cultura y el arte en tierras orientales, de la mano de dos de los mayores expertos en esta asignatura pendiente.

Primer capítulo: De proyectos consagrados.

¿Qué es CineAsia y cuáles son su objetivos?

Gloria Fernández: La verdad es que CineAsia nace de un grupo de amigos que tienen dos hobbys: por un lado estaba el cine y por otro Asia. Con lo cuál era fácil. Realmente, parte de la pasión de un grupo de amigos por intentar vivir de su afición. En CineAsia el único objetivo es promover y promocionar el cine asiático por toda España; para eso se inició una revista, de la cuál salieron veintiséis números, una especie de Fotogramas pero del cine asiático. Después hacemos conferencias, estamos en las universidades españolas dando cursos, vamos por festivales como éste año estamos haciendo por Fancine. Hemos estado en eventos como Sitges, el BAFF (Festival de Cine Asiático de Barcelona), también con instituciones interesadas en Asia o, simplemente, en embajadas que organizan ciclos de cine. Y, por supuesto, nace con la intención de sembrar esa semillita para que todo el mundo vaya descubriendo la magia del cine y la cultura asiática.

Por otro lado, comentabais tanto en la presentación del ciclo como en la del libro Cine Fantástico 100% Asia, la importancia de que festivales como Fancine se atrevan a ofrecer volúmenes de tanta calidad como éste a un precio asequible. ¿Realmente Fancine es un certamen único en el panorama nacional, tal y como pretende difundir la dirección del evento?

Enrique Garcelán:
Yo creo de verdad en esa labor que los festivales olvidan. Al final acaban convirtiéndose en un pase de películas, dejando de lado todas esas actividades paralelas que también forman parte del mismo y sirven para propagar la cultura del séptimo arte. Una de éstas es la publicación de un libro; en este caso, Fancine ha apostado, como demuestra el gato del póster (señala a un cartel del Rectorado, con el gato asesino como protagonista), por esa Asia fantástica. Hacerlo además a un precio asequible, tal y como están las cosas en España, es totalmente único. Es como un regalo, es prácticamente un regalo.
G.F.: Estamos acostumbrados a acudir a festivales y todos las obras que editan tiene un precio mínimo de veinte euros. Claro, cuando María Eugenia y Sara Robles (jefa servicio y directora del secretariado del Vicerrectorado de la UMA, respectivamente) vinieron al salón del Manga e hicieron una pre-presentación pequeñita y nos dijeron que valía 10, 50 € (“y ahora lo hemos visto a menos de diez”, añade Enrique) nosotros no podíamos creerlo.
E.G.: Claro, de ahí que lo recalcásemos. Es una de las grandes virtudes de este festival y está muy bien que tenga precios universitarios, dado que ese es su objetivo.
G.F.: De verdad, podríamos decir tranquilamente que sí, pero es que no hay más de este tipo. Hay que valorar el hecho de que se arriesgue tanto con el fantástico asiático, siempre con la comunidad universitaria como auténtica protagonista.